5 Claves para llevar una alimentación vegetariana y vegana correcta

Hace poco iniciaste el camino de la alimentación sin crueldad hacia los animales, pero has aumentado de peso y tu salud ha empeorado. ¿Qué estás haciendo mal? Sigue leyendo y descubre cómo conseguir una dieta equilibrada sin abandonar tus creencias.

 

Dejar de comer carnes y derivados no significa sumergirse en el arte de los fideos hervidos, los panes rellenos y las hamburguesas de soja. Dejar de comer productos que provengan de animales significa asumir una importante responsabilidad, no sólo con tu medio ambiente y tu lucha, sino también con tu persona.

Es verdad que tu dieta ha reducido posibilidades de comer “cualquier cosa”, pero ha ganado en otros aspectos, por ejemplo: de ahora en más deberás comer más variado y colorido que antes, experimentarás nuevos sabores, aprenderás a cocinar si es que aún no sabes, y un sinfín de experiencias que te enriquecerán como persona.

Tener una dieta vegana o vegetariana no es hablar de restricciones sino hablar de un nuevo mundo de posibilidades, sólo debes aprender a ordenarlo, y nosotros aquí te mostramos cómo.

 

1. Arma tu menú con anticipación

Una dieta de estas características tiene poco espacio para la improvisación, y hacerlo es caer en las tan adictivas harinas.

Busca recetas vegetarianas de comidas que no engordan y haz un cálculo diario de todo lo que estás comiendo. Lleva un registro.

Planifica qué quieres desayunar, almorzar y cenar. Ten preparadas y a mano las colaciones que creas suficientes para comer en el día (no más de dos). Si vas a comer a un restaurante o a la casa de un amigo, planea qué puedes pedir y no elijas en el momento y con hambre.

Y por último: ¡cuidado con abusar de las frutas secas como colación!

 

2. Apuesta a recetas con una variedad importante de vegetales

Opta por platos elaborados, como por ejemplo una lasaña de berenjenas, tomate y queso (si eres vegano puedes hacerla con tofu) o un estofado de arroz integral o yamaní, zanahorias, pimientos rojos, amarillos y verdes, tomates y cebollas, etc. Puedes consumir comidas con carbohidratos complejos pero tómalos con precaución. Y por sobre todas las cosas, evita las harinas refinadas y los azúcares.

También puedes buscar un plan de alimentación prearmado para vegetarianos y veganos [Atención vegetarianos y veganos: ¡bajar de peso nunca resultó tan fácil!] si llegaras a necesitar algo de ayuda o una especie de guía.

 

3. Hazte controles médicos seguido

Para hacer dieta de manera adecuada debes controlar siempre cómo estás internamente, y es por eso que debes realizarte un examen cada seis meses o un año para controlar el hierro en sangre, los triglicéridos, la glucosa y la vitamina B12.

Cuando te hagas estos exámenes entenderás qué necesita tu cuerpo. Por ejemplo, supongamos que habiendo abusado de pastas y arroz durante meses (por su facilidad y practicidad a la hora de prepararlos) tienes faltante de hierro. Te sentirás débil, tendrás poca concentración, estarás con una sensación de cansancio constante, etc. Con los resultados en mano sabrás qué hacer: consumir más alimentos con hierro y, en caso de no ser del todo suficiente, agregar suplementos de ser necesario.

Investiga sobre alimentos que contengan hierro, como los pistachos por ejemplo, y consúmelos a diario. La carencia de hierro suele ser la más usual cuando comienzas este tipo de dieta y no la llevas del todo bien.

 

4. Mantén tu cuerpo hidratado

Bebe mucha agua y aprovecha todo tipo de infusiones que te gusten (menos el café, que puede contener azúcar). Ten siempre a mano té rojo, té verde, algunas combinaciones con fucus y centella asiática, etc. Procura no endulzarlos, y si no soportas su sabor natural, hazlo con stevia.

Si eres vegetariano y aún consumes miel, ¡no lo hagas! La miel como endulzante tiene muchas calorías, y al ser un carbohidrato simple se consume rápidamente dando lugar a más hambre en menos tiempo.

El agua nos ayuda a mantenernos frescos y a eliminar todas las impurezas que tenemos en nuestro cuerpo. Si haces ejercicio, bebe aún más agua.

Algo que puedes aprovechar en este punto es consumir productos para adelgazar naturales. Seguramente ya has oído hablar del Café verde y su efecto adelgazante. Pues bien, ¿sabías que existe un suplemento mejor e igual de natural? Si no lo conoces es nuestro deber recomendártelo.

La Garcinia Cambogia es un fruto proveniente de Asia, tiene la forma de un zapallo y un sabor ligeramente ácido. En la antigüedad se ha usado por generaciones como antiinflamatorio y antiséptico, pero hoy en día se han descubierto sus increíbles propiedades para ayudar a bajar de peso.

Eso sí, ten en cuenta que, para que la Garcinia Cambogia funcione a nivel estructural en tu organismo, debes conseguir un suplemento que contenga Garcinia Cambogia en estado puro.

Por último, y para tener en cuenta, se ha comprobado que el Café Verde tiene más publicidad que logros en el descenso de peso, y que debes cuidar su consumo si tienes hipertensión o problemas cardiacos [Café Verde: entérate de lo que nadie te cuenta].

 

5. Controla la cantidad de aceite y sal

Puedes usar aceites sanos como el de girasol, maíz u oliva, así como la sal marina o en estado líquido, baja en sodio o saborizadas con hierbas, ¡pero no te excedas! Lo cierto es que, por más sanos que te parezcan, debes tener cuidado en las cantidades.

Si bien estos aceites puros son una fuente enorme de grasas buenas, hacen maravillas en tu organismo, y tienen un buen banco de Omega-3, también es cierto que contienen muchísimas calorías.

Con la sal el tema va por otro lado. Simplemente retendrás mucho líquido si no moderas las cantidades.

No más de una cucharadita de té de aceite por plato, y solo una pizca de sal (o no más de 40 gotitas de sal líquida) también por plato. Y si te excedes, ¡engordas!

 

Estas han sido las 5 claves para aprender a llevar una dieta de tipo vegetariana y/o vegana sin consecuencias para tu peso. ¡Ánimo! Si has subido algunos kilos extra, no te preocupes, con estos consejos seguro los bajas en un parpadeo.